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sábado, 17 de mayo de 2008

Memoria

La necesidad de recordar, ¿pero cómo? ¿Cuál es la mejor manera?
A veces, cuando uno menos lo espera, o cuando yo menos lo esperaba, para personalizar un poco, las respuestas llegan desde lugares que no creíamos relevantes.
Me explico:

Movida sólo por la obligación que me impone una materia de la facultad, me dispuse esta semana a leer una novela corta. Lo hice siempre a bordo de colectivos, y la terminé en dos días.
Cuál no fue mi sorpresa cuando me dí cuenta de que esa novela que en principio leía sólo por obligación, me hablaba directamente a mí, y me hablaba de cosas que necesitaba escuchar.
Y no estoy tratando con subjetivismos, o interpretaciones extremas para encontrar significados ocultos y rebuscados. Hablo de leer las siguientes frases a bordo de un colectivo:

"Una cantidad terrible de cosas que uno vive se hunden no bien han pasado y sólo vuelven a aflorar por casualidad, enganchadas al anzuelo de un detalle. Cómo estremecen entonces"

"La única memoria que vive es la que se sacude sola"

"La memoria sólo se puede conservar intacta parando la vida"

Impureza, Marcelo Cohen.

Yo no sé qué habrá dicho la crítica en su momento sobre esta novela, pero si yo escribiera un libro, me gustaría que pudiese hablarle, aunque sea a uno de sus lectores, de la manera en que éste me habló a mí.


miércoles, 5 de marzo de 2008

Tres pájaros de un tiro.

Ando medio corta de ideas, de tiempo y de inspiración, así que les dejo una cita para que se deleiten...

La vida, como un comentario de otra cosa que no alcanzamos, y que está ahí al alcance del salto que no damos.
La vida, un ballet sobre un tema histórico, una historia sobre un hecho vivido, un hecho vivido sobre un hecho real.
La vida, fotografía del número, posesión en las tinieblas (¿mujer, monstruo?), la vida, proxeneta de la muerte, espléndida baraja, tarot de claves olvidadas que unas manos gotosas rebajan a un triste solitario.
Julio Cortázar, Rayuela, Capítulo 104

Cortázar tiene, en mi opinión, esa facilidad para enganchar al lector en su juego, en su ritmo. No importa si lo que está escribiendo es super profundo o si simplemente no tiene sentido. No me importa que casi no entiendo la cita que puse. Cada palabra cae oportunamente después de la otra, como en una canción, como en un laberinto maravilloso, que invita a seguirlo y a disfrutar de ese exquisito sinsentido que son sus reflexiones y sus historias. La verdad es que no sé cómo explicar mejor lo que me produce leerlo. Sospecho que esta incapacidad se debe, justamente, a que no soy Cortázar.

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Los tres pájaros:
Para Barby, quien me alentó a disfrutar Rayuela tanto como lo había hecho ella. Porque cumplió años y le debo el regalo (coming soon) y porque me pidió que actualizara.
Para Pablo Pargament, mi hermano, quien cumple 15 años hoy. (Buena edad para arrancar con Cortázar, no? va a estar difícil convencerlo igual...)
Para Pablo Ernesto, quien también cumple años hoy. No sé si gusta de leer a Cortázar, pero sé que disfuta de los enredos de palabras, así que quién sabe...