De un verano en Villa Gesell (qué buen título para una de esas películas sobre adolescentes que no hacen mucho más que tomar cerveza y fumar, que suelen ponerse tristemente de moda, no?), me acuerdo que la playa quedaba muy lejos entonces íbamos poco.
Pero al centro, que quedaba casi a la misma distancia, íbamos todas las noches. A caminar, bailar y (sí, no lo voy a negar) a tomar cerveza. Después de ahí, sí, íbamos a la playa. Dicho así, dicho hoy, no tiene mucho sentido. Pero teníamos 18, algunas 17, y simplemente daba.

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