lunes, 26 de abril de 2010
Pequeñeces
domingo, 14 de marzo de 2010
Quejas sobre quejarme
sábado, 29 de agosto de 2009
Sobresalto
De pronto escuché: "¿Qué te passhaaa Clarín, estás nervioso?".
En días en que se "discute" la ley de medios audiovisuales, se me ocurrían varios lugares desde donde podría haber venido ese alarido, desde un altoparlante en la calle hasta la radio del colectivero. Pero la realidad me superó. Nunca se me hubiese ocurrido que alguien fuese a poner esa frase vociferante como ringtone de su celular. Para peor, fue un policía uniformado quien, acto seguido, acusó recibo y atendió el llamado.
No pude menos que pensar: ¿los obligarán a todos a usar ese ringtone? ¿Será una campaña del gobierno para llevar la publicidad oficial a un nuevo nivel?
jueves, 6 de agosto de 2009
Viva la radio
Porque hoy a la mañana en el colectivo (les dije que no desaparecían) necesitaba un descanso de mi propia mente.
Porque una buena musiquita, no elegida por mí misma, es la mejor manera de pensar en otra cosa, o en nada.
Porque me encanta la radio.
Hoy vine escuchando La Metro, una entrevista a una diputada que hablaba de impuestos a la tecnología importada. Después hubo música punchi, previsiblemente.
Previsiblemente no me gustó dicha música ni me interesó particularmente la entrevista o sus repercusiones, pero estuvieron buenas para llenar el silencio y no divagarr por ahí.
Y para no escuchar la radio del colectivero, que en general suele ser como mínimo la Hit y como máximo La 10.
miércoles, 5 de agosto de 2009
Colectivo imaginario
Por que si bien es verdad que ahora estoy en vacaciones y no es un tema que me agobie tanto, quizás recuerden que este blog se caracterizó en algún momento por ser 50% sobre colectivos. Eso era, como bien definió Geri una vez, porque mi vida transcurría arriba de ellos más o menos en esa proporción.
¿Será que viraré hacia otros temas y preocupaciones? Mmm, pero me van a seguir llamando la atención las parejas graciosas en el bondi y me va a seguir pareciendo de vez en cuando como que el traslado tiene algo también de viaje en el tiempo.
Quizás no los elimine de aquí, después de todo los voy a seguir usando si bien con menor frecuencia.
Quizás solo les añada algunos compañeros de página.
¿Pasaré a hablar de cómo se me pegaron los fideos o de lo complicado que es mantener la casa ordenada?
Por favor espero que no, espero no ser nunca tan aburrida.
*nótese que donde dice este blog debería decir mi vida, pero escribir eso me da un poquito más de miedo...
miércoles, 6 de mayo de 2009
Ella y Él
Él estaba de traje y corbata, con chaleco gris y zapatos marrones. Lógico, como estaba con ella, también era viejo. Pero usaba uno de esos morrales de cuero medio brilloso y correa como de tira de persiana, como los que usan los pibes que estudian cine, también marrón.
Ella lo agarraba del brazo, y le hablaba mucho mucho.
Él se dejaba agarrar, y se dejaba hablar. A veces hasta le devolvía el agarre. Pero nunca nunca la miraba ni le contestaba. Miraba fijo hacia adelante, a la nada.
Ella ¿se daba cuenta de que él no le contestaba ni la miraba?
Él ¿sería mudo?
Alguno de los dos ¿se daría cuenta de que a ella se le veía todo?
martes, 5 de mayo de 2009
Y digo yo...
No me digan que no sería genial.
viernes, 3 de octubre de 2008
A mí no, pero me contaron...
Después de nuestras clases teóricas, pasemos a un caso práctico:
Por ejemplo: si uno quiere afirmar que “la inseguridad en los colectivos está cada vez peor”, ¿qué es lo primero que hace?
Una encuesta, ¡muy bien!. Preguntamos entonces: “¿Ha sufrido usted en los últimos tiempos un asalto o hecho similar a bordo de un colectivo?” Si la respuesta es negativa , pasamos a preguntar: “¿alguien le ha contado en los últimos tiempos sobre este tipo de situaciones?”.
Si las respuestas en todos los casos fueran negativas frente a la primera pregunta, pero positivas frente a la segunda, a no desperar: Aún se puede construir una gran sensación de inseguridad usando esos datos.
Y también se puede seguir afirmando que uno es un diario serio. ¡A practicar!
http://www.clarin.com/diario/2008/10/03/um/m-01773531.htm
lunes, 25 de agosto de 2008
Un solo Paso
Cuando en la facultad nos dieron una consigna tan amplia como libre para que armemos una revista, no pude evitar pensar inmediatamente en una revista para leer en el colectivo, o que hablara sobre colectivos o algo así.
Creo que es una mezcla del odio que me genera el tiempo que me hacen perder, con una sensación de curiosidad y fascinación.
Es un poco como el síndrome de estocolmo, no?
jueves, 24 de julio de 2008
Todos los días algo nuevo
Alguien dijo, no sé quién, que en la vida todos los días se aprende algo nuevo.
Y aparentemente uno puede aprender en todo tipo de contextos y situaciones tan cotidianas como extrañas. La calle es un gran aula, pero no en el sentido comunmente asociado a esta idea, no me refiero a aprender a sobrevivir en la calle, de eso sigo sin tener demasiada idea. El domingo pasado tuve la oportunidad de instruirme sobre conceptos basicos - basiquísimos - de econometría, estadística y otras yerbas por el estilo.
El domingo pasado me tocó esperar durante una hora el colectivo que debía llevarme a mi casa.
A diferencia de lo que pueden estar pensando, no estaba esperando el ramal XYZ de la línea 1528 a las 3 de la mañana. No, esperaba el 71 ramal maipú en cualquiera de sus dos variantes, a las 23hs.
Durante los primeros 40 minutos, pasaron 3 colectivos cartel Panamericana, el único que no me sirve.
Luego pasó uno con el milagroso cartel azul con letras blancas que dice Maipú, pero se ve que al conductor le despertó alguna sospecha mi pinta de ladrona y no quiso parar. (!)
Luego, como no podía ser de otra forma... otro Panamericana.
Finalmente, al cabo de una hora, otro cartel azul, pero esta vez comandado por un chofer algo más piadoso que paró ante mi seña de levantar el brazo en alto en un ángulo cercano a los 45º.
Lo que ocurrió fue lo que no debía ocurrir, o lo que raramente ocurre, y acá entra la estadística.
No lo mencioné, pero lógicamente que las "enseñanzas" que pobremente supe aprehender no vinieron dal aire ni mucho menos de una vieja que esperaba conmigo en la fila. Por suerte estaba bien acompañada, justo de la persona más idonea para explicar el fenómeno que me estaba encolerizando en ese momento.
No voy a osar pretender que puedo reproducir fielmente lo que durante esa hora de clase se me explicó, por lo tanto voy a dar MI conclusión: la estadística es algo así como entender cuáles son las probabilidades de que un hecho determinado ocurra en una situación particular, estableciendo algunos supuestos base. Que la probabilidad sea baja no significa que no pueda ocurrir, como quedó demostrado para mí el domingo, y para ustedes ahora al leer esto.
Personalmente, creo que las estadísticas bien podrían aunarse con el estudio de las Leyes de Murphy, probablemente la gente las respetaría mucho más. O por lo menos las verían aplicadas con mayor frecuencia.
viernes, 9 de mayo de 2008
Cosas que me molestan
* las musiquitas de espera de las grandes empresas. No puede sean casi todas iguales! Tin, tirin, tiriririn, tin, tirin, tiriririn, tin tin, tiririri, tiriririri, ... la tienen? un día de estos me levanto cantándola. Igual, hay algunas empresas que le ponen onda, como una cuya musica de espera era la marcha de Darth Vader... me hizo reir mucho!
* la gente que automáticamente está "en reunión" cuando le empiezo a decir por qué la llamo. Si ya me escuchaste medio minuto, no te creo nada que estabas en reunion!!
De mi carrera:
* Semiótica II. Pensándolo bien, toda la semiótica como disciplina, sin importar en cuántas cuotas dividan su tortura, perdón, enseñanza.
* Los profesores / cátedras / cursos con metodologías ridículas y pasadas de moda. Tipo, tomar lista está re out!
De mi vida cotidiana:
*no tener, ni tener tampoco la intención de crearlo, un fotolog, lo que me impide poder firmar en otros que se verían enriquecidos con mis comentarios.
* Vivir tan lejos de todo. Ayer, por ejemplo, me pasé algo así como 3 hs y media de mi día arriba de colectivos. 3 hs y media!! eso es como decir una siesta muy larga, una sesión de estudio importante, una película muy larga (incluyendo la fila del cine, los avances y el café-debate post peli).
* que mis obligaciones cotidianas me hayan impedido hoy quedarme a cuidar a alguien que me necesitaba y que siempre me cuida.
Sí, estoy volviendo a escribir sobre temas más banales. Pero ojo que como verán estoy irritable...
domingo, 16 de marzo de 2008
Punto Fijo
Por la ventana desfilaban árboles, viejas, perros, chicos, parejas, gatos, autos. Yo los miraba a todos y a ninguno al mismo tiempo. Mi mente no llegaba a detenerse, no llegaba a darles importancia. Viajaba, me movía a un ritmo diferente del que llevaba mi transporte en aquel momento. Mientras el colectivo avanzaba rebotando, frenando bruscamente o acelerando respondiendo a los designios de aquel sujeto tras el volante, yo me desprendía de su andar. Mi vuelo era suave, fluído, despreocupado. Como una paloma indecisa, mis pensamientos no se posaban por más de un segundo en un mismo lugar. De pronto, la vi. No pude evitar mirar. Mis ojos no parecían tener opción, volvían siempre al mismo punto. Toda la dispersión de hace unos segundos parecía cosa de otra vida. Ahora solo había una cosa capaz de llamar mi atención. Añoraba mi poder de distracción. Aquello estaba comenzando a irritarme y decidí que tenía que actuar. Estaba junto a mí y la proximidad era insoportable. Finalmente me armé de valor y dije: - “Disculpe, creo que olvidó subir su cierre”. El robusto sujeto me miró y luego observó el área de su cuerpo a la que yo había hecho alusión. Por fin, aquel rápido movimiento de su mano me libró de la pesadilla.
jueves, 28 de febrero de 2008
2 horas, 15 minutos
No voy a caer en el lugar común de indignarme y empezar a acordarme de los familiares de los funcionarios porteños y bonaerenses, de las obras hídricas que deberían hacer y no hacen, de la poca preparación que existe para estos casos. Ese discurso ya lo dieron (y seguirán haciéndolo mañana) toodos los medios y los “vecinos afectados” que por ellos se descargaron.
Lo que quiero contar es algo mucho más personal y egoísta.
A eso de las 13 hs. de hoy, provista (por suerte y por culpa de mi falta de planeamiento) de un paraguas prestado, no me quedó más remedio que salir a la calle y enfrentarme al temporal que por ese momento descargaba toda su furia – y su agua- sobre la ciudad. Las cinco cuadras que me separaban de la parada de colectivo se hicieron eternas a pesar del paraguas, ya que los infaltables charcos conspiraron contra mis sandalias y consiguieron empaparme los pies a pocos metros de haber salido. Una vez más, todo culpa de mi falta de preparación: no salgo nunca más sin mis botas de lluvia. Después de esperar el colectivo y ya protegida por su techo, me dispuse a leer el libro que me había llevado para hacer más amena la hora y media que suele durar el viaje hasta mi casa. Afuera llovía por lo que ya no hacía calor, yo estaba sentada, casi podría decirse que cómodamente, (sólo me faltaba un lugar apropiado para llevar mi paraguas mojado, pero eso era un detalle) … las cosas comenzaban a mejorar.
Una hora más tarde, cuando aún me encontraba mucho más lejos de mi hogar de lo normal, las sirenas de bomberos y ambulancias empezaban a sonar y me dí cuenta de que el colectivo avanzaba cada vez más lentamente hasta casi detenerse, pensé que algo en este viaje era diferente a otros días. Entonces ví que los demás pasajeros se impacientaban, hacían llamados, mandaban mensajes, debatían entre ellos la demora. Acostumbrada como estoy a los viajes largos (aunque no así a tan importantes embotellamientos), decidí que lo mejor era no impacientarme y distraerme con algo de música. Prendí mi radio y escuché… ¡más sobre el caos de transporte e inundaciones en capital y gran Buenos Aires! Por suerte, y aunque ya no llovía, el conductor del programa se apiadó de todos nosotros, pobres almas atrapadas en embotellamientos, y propició un bloque musical “para días de lluvia”. Esas apropiadas canciones, más algún rato de siesta, más mucho control mental, ayudaron a que a las 15.30, exactamente 2hs 15 minutos después de subirme, bajara del colectivo y caminara las cinco cuadras desde la parada hasta mi casa.
Después de tanto tiempo arriba de este tipo de vehículo, yo hubiese querido encontrar algún paisaje diferente, exótico, digno de turismo o vacaciones. Pero sólo mi casa y mi cama me esperaban para reconfortarme luego del agotador trajín. Algo es algo.